Lo maravilloso de éstas mujeres, es que nunca caminan solas.

El 22 de mayo del año 2006 y para el acto público `Mujeres sin Miedo. Todas somos Atenco`, se pronunciaron unas palabras que lograron documentarse. Lo dicho constituye a mi humilde entender, uno de los más esclarecedores documentos, cuyo texto completo menciona y dimensiona a las mujeres que logran romper las instrucciones de ensamblaje de lo que el sistema nos impone. 

Yo he tenido la enorme causalidad de cruzarme con ese tipo de mujeres y compartir con ellas algunos caminos de luchas por las transformaciones reales. Una no las olvida, porque abren sendas, son decidoras, creen en lo colectivo, saben mirar más allá de la circunstancial coyuntura y no andan pidiendo ni permisos ni disculpas por ello.

Estas mujeres suelen caminar por la senda de la organización popular y frecuentemente desarrollan allí un trabajo admirable, las más de las veces anónimo para quien mira de afuera. Más, para quienes andamos adentro, su firma es inconfundible y las detectamos en la voz de las asambleas, en una o dos palabras de un comunicado, en la forma de llevarse a cabo una intervención urbana, y hasta en algún muro de la ciudad con ese grafiteado que inmediatamente nos recuerda la discusión colectiva que le precedió... en definitiva es en esos espacios en los cuales ellas libremente desarrollan su mujería de bien, para el bien de todas y todos.

No es nada frecuente encontrar mujeres que rompan las instrucciones de ensamblaje, en la actividad política partidaria. Seguramente porque ese espacio reservado a otros, cuando dio permiso a entrar, casi siempre prefirió a aquellas que le son funcionales, las que pueden ejercer el poder político en clave masculina, las que no molestan en una mesa de negociación, las capaces de obedecer, de callar y acallar, pero sobre todo de acatar. De acatar la manera, la forma, no salirse del molde... no hay mucho espacio para la rebeldía en el espacio político partidario uruguayo, y menos aún si esa rebeldía tiene cara  y voz de mujer. El sistema las moldea a su conveniencia o las escupe como carozo.

Sin embargo, cuando no hubo más alternativas al `Club de Tobby` festejando por la mesa servida, irrumpió ella, que para sumarle pesadilla al poderío político partidario, no es hermana, esposa, amante, hija, prima ni tía de ningún hombre influyente que ordene incluirla o sacarla en la lista, escribirle el discurso o mandarla a hacer unos mandados. Y al irrumpir, lo hizo de manera nada convencional, casi que se infiltró.  No la invitaron. No la inventaron. No le abrieron la puerta ni pusieron alfombras rojas. No le armaron el discurso. No se le arrimaron los empresarios bien intencionados a  realizar la entrega desinteresada de algunos millones para la campaña. Y nadie se la hizo fácil, ni lo medios de comunicación, ni los compas progres, ni los otrora revolucionarios, ni los aparatos, ni el partido.

"Constanza no está sola" fue la frase que apareció pintada en los muros de la ciudad y en las paradas de los ómnibus, fue la respuesta de la gente al ninguneo acusatorio de andar más sola que el uno. Y de los muros a los hechos, no hubo más que los atropellados meses que transcurrieron entre la posibilidad de contar con su precandidatura y la elección interna del próximo domingo, un tiempo fértil de compromiso de quienes comenzaron a andar por la misma senda.

Será el primero de junio, oportunidad de ponernos a pensar sin mandatos, de romper lo que caprichosamente se nos pretende imponer, de disciplinarnos sólo a nuestra conciencia, de recuperar espacios de dignidad y gritar rebeldía.

Será el primero de junio, oportunidad colectiva de manifestar que hay ciertas maneras de hacer y deshacer con las cuales no acordamos, por pertenecer a una fuerza política que se define anti-imperialista y anti-oligárquica.

Y de pronto, éste domingo de oportunidades tiene que ver con ella, pero esencialmente con nosotras/os. Que nos abracen buenas, nuevas, inspiradoras y colectivas brisas para disipar el humo contaminante, ese que sale  de la cocina política de unos pocos chef que se arrogan el derecho de tener al futuro al servicio de sus minúsculos intereses.

Festejo que Constanza haya roto las instrucciones de ensamblaje en mil pedazos, que haya abierto de par en par las puertas cerradas y hoy se ventile la casa, en cuyo interior el aire pesa tanto y tanto,  que por momentos ya se hacía difícil respirar.  No habrán otras muchas oportunidades de encontrar en el ámbito político partidario, a una mujer capaz de felizmente cometer travesura de ponerse de pie y caminar erguida.

Y lo maravilloso de éstas mujeres, es que nunca caminan solas. 


Y es que para allá arriba, estas máquinas de placer y de trabajo que son los cuerpos de las mujeres, incluyen las instrucciones de ensamblaje que el sistema dominante les asigna...

En las instrucciones de ensamblaje de la mercancía “Mujer” se explica que el modelo debe tener siempre la cabeza gacha; que su posición más productiva es de rodillas; que el cerebro es prescindible y, no pocas veces, su inclusión es contraproducente; que su corazón deber alimentarse con frivolidades; que su ánimo debe sostenerse en la competencia contra su mismo género para atraer al comprador, ese cliente siempre insatisfecho que es el varón; que su ignorancia debe alimentarse para garantizar un mejor funcionamiento; que el producto tiene la capacidad de automantenimiento y mejora (y para eso hay una amplia gama de productos, además de salones y talleres de hojalatería y pintura); que no sólo debe aprender a reducir su vocabulario al “sí” y el “no”, sino, sobre todo, debe aprender cuándo debe decir estas palabras.

En las instrucciones de ensamblaje del producto llamado “Mujer” se da la garantía de que siempre tendrá la cabeza baja.

Y de que, si por algún defecto de fabricación involuntario o premeditado, alguna levanta la mirada, entonces la implacable guadaña del Poder le cercena el lugar del pensamiento, y la condena a sólo andar como si ser mujer fuera algo por lo que hay que pedir disculpas, y para lo que hay que pedir permiso.

Para cumplir con esta garantía hay gobiernos que suplen su falta de cerebro con las armas y los sexos de sus policías; y, además, estos mismos gobiernos tienen manicomios, cárceles y cementerios para las mujeres “descompuestas” irremediablemente.

Una bala, un tolete, un pene, una reja, un juez, un gobierno, en fin, un sistema le pone, a la mujer que no pide disculpas ni permiso, un letrero que reza “Fuera de Servicio. Producto No Reciclable”.

La mujer debe pedir permiso para ser mujer, y se le concede si lo es según lo indicado por las instrucciones de ensamblaje.

La mujer debe servir al hombre, siempre siguiendo esas instrucciones, para ser absuelta del delito de ser mujer.

En la casa, el campo, la calle, la escuela, el trabajo, el transporte, la cultura, el arte, la diversión, la ciencia, el gobierno; las 24 horas del día y los 365 días del año; desde que nacen hasta que mueren, las mujeres enfrentan este proceso de ensamblaje.

Pero hay mujeres que lo enfrentan con rebeldía.

Mujeres que en lugar de pedir permiso, imponen su propia existencia.

Mujeres que en lugar de implorar perdón, exigen justicia.

Porque las instrucciones de ensamblaje dicen que la mujer debe ser sumisa y andar de rodillas.

Y, sin embargo, algunas mujeres hacen la travesura de caminar erguidas.

Hay mujeres que rompen las instrucciones de ensamblado y se ponen de pie.

Hay mujeres sin miedo..."

Marina Morelli Núñez



Comentarios

  1. QUERIDA MARINA SE ME CALENTO EL CORAZON CON ESTE ARTICULO BRILLANTE NEGRA...CADA DIA MAS CLARA Y MAS PROFUNDA....ME SIENTO SEGURA CON TU VOZ LA DE MARY HERMANA DE LA VIDA ESTE BALCCONEO MIO PERMANENTE SERIA IMPENSABLE ANTES TE QUIERO ADELANTE Y UN ABRAZOOOOOOOOOOOOOOOOO

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