Silenciar la verdad. Justificar lo injustificable. Cosificar nuestros cuerpos y hasta nuestra propia existencia. Mercantilizar lo que no tiene precio. Hay dos sistemas que se retroalimentan y sostienen. Los crímenes de honor más usuales son quemarlas vivas, rociarlas con ácido, estrangularlas, degollarlas y lapidarlas, por el rechazo de un matrimonio concertado, el haber sido víctima de una agresión sexual, buscar el divorcio, o cometer adulterio. FUENTE: MINUTO DIGITAL Fotos de Emilio Morenatti, Associated Press. Irum Saeed, 30 años. Foto tomada en su oficina de la universidad Urdu de Islamabad, Pakistán, el jueves 24 de julio de 2008. Irum presenta quemaduras en su cara, espalda y hombros desde hace doce años cuando un hombre, que había rechazado en matrimonio, le lazó ácido en el medio de la calle. Ha sido operada 25 veces en un intento de eliminar sus cicatrices. Shameem Akhter, 18 años. Foto tomada en su hogar en Jhang, Pakistán, el miércoles 10 de j...